La ejecución de obras en el caso urbano de grandes ciudades requiere una atención y planificación esmerada con el fin de entorpecer lo menos posible la circulación de vehículos y transeúntes.
Además de actuar con la diligencia habitual en cuanto a los trabajos requeridos en cada momento, la empresa responsable debe esmerarse en aspectos que abarcan tanto la coordinación con las autoridades municipales y otros organismos, el cumplimiento estricto de horarios y plazos, así como de señalización y medidas de seguridad.
La necesidad, en muchas ocasiones, de cortar el tráfico rodado o los accesos peatonales, suele hacer necesaria la habilitación de desvíos provisionales para los vehículos o de pasos de circunstancias para peatones.
Todo ello debe planificarse y ejecutarse con especial seguimiento de las normas de seguridad en el trabajo y atendiendo hasta el mínimo detalle de la situación sobre el terreno. Pues este tipo de obras generan trastornos a los usuarios de las vías y otros entornos urbanos que deben paliarse y minimizarse siempre que sea posible.
En Asturviesca somos conscientes de los retos que esto plantea y sabemos que en obras de renovación de redes de distribución de agua potable y saneamiento, por ejemplo, o en la renovación de colectores en entornos urbanos, las intervenciones deben realizarse con la máxima celeridad y eficiencia.
Sin duda, los beneficios para el interés general derivados de estas obras son proporcionalmente muy superiores a las molestias o incomodidades que generan durante su ejecución. Pero eso no puede eximir a la empresa responsable de llevarlas a cabo de hacerlo teniendo en cuenta que el ciudadano es, al fin y al cabo, el destinatario último de esos beneficios y, por tanto, a quien deben ocasionarse los menores inconvenientes posibles.
